viernes, 16 de marzo de 2007

Que nunca te abandonen la buena fe y la lealtad: átalas a tu cuello, escríbelas sobre la tabla de tu corazón,
y encontrarás favor y aprobación a los ojos de Dios y de los hombres.


Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia;
reconócelo a él en todos tus caminos y él allanará tus senderos.

No desprecies, hijo mío, la corrección del Señor, ni te disgustes cuando él te reprende,
porque el Señor reprende a los que ama como un padre a su hijo muy querido.


Feliz el hombre que encontró la sabiduría y el que obtiene la inteligencia,
porque ganarla vale más que la plata y ella rinde más que el oro fino!

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.


Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.


Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.


No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.


Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.


El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.


Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.


Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.


Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.


Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.


"El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia".


"No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".


Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran.

Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre".

"El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".


"Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.


Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre".


Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme".


"Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, 30 desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.


Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas".


Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa
bajo el sol.


El que ama el dinero no se sacia jamás,
y al que ama la opulencia no le bastan sus ganancias.



El hombre paciente soporta hasta el momento oportuno, pero al fin se llenará de gozo:
él reserva sus palabras hasta el momento oportuno, y los labios de muchos proclamarán su inteligencia.


Honra a tu padre con obras y de palabra, para que su bendición descienda sobre ti,
porque la bendición de un padre afianza la casa de sus hijos, pero la maldición de una madre arranca sus cimientos.


No cambies a un amigo por dinero ni a un verdadero hermano por el oro de Ofir. No te apartes de una mujer sabia y buena, porque su encanto vale más que el oro.


Si tienes hijos, edúcalos y exígeles obediencia desde su niñez. Si tienes hijas, cuídalas para que sean castas y no te muestres demasiado blando con ellas.


¡Feliz el hombre que no ha faltado con su lengua ni es atormentado por el remordimiento!
¡Feliz el que no tiene que reprocharse a sí mismo y no ve desvanecerse su esperanza!


No digas: "Me ocultaré del Señor, y allá en lo alto, ¿quién se acordará de mí?
Entre tanta gente pasaré inadvertido: ¿quién soy yo en la inmensa creación?".


Vuelve al Señor y deja de pecar, suplica ante su rostro y deja de ofenderlo.
Vuelve al Altísimo, apártate de la injusticia y odia profundamente toda abominación.


En tiempo de abundancia, recuerda el tiempo de hambre, y en los días de riqueza, la pobreza y la penuria.


No repitas jamás lo que has oído, y no perderás nada. No se lo digas a nadie, sea amigo o enemigo, y a no ser que incurras en pecado, no lo reveles:
te escucharían, pero se pondrían en guardia contra ti y, llegado el momento, te odiarían.


¿Has pecado, hijo mío? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus faltas pasadas.
Huye del pecado como de una serpiente, porque si te acercas, te morderá;
sus dientes son dientes de león, que arrebatan la vida de los hombres.

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